Argentina: la calma bajo fuego
- 8 septiembre, 2025
- Posted by: gestor
- Category: Informe de Mercados
8 de septiembre de 2025
Agosto había cerrado con una “calma atenta” sostenida por tres anclas —fiscal, monetaria y cambiaria— y por un motor real que no afloja: energía. La semana pasada esa calma pasó a modo prueba. El resultado en la provincia de Buenos Aires —victoria amplia del peronismo— subió la prima política y disparó un repricing clásico: el Merval se hundió en doble dígito, los ADRs argentinos cayeron hasta 15/20%, los bonos en dólares volvieron a ceder y el riesgo país saltó por encima de los 1.000 puntos. El tipo de cambio oficial escaló hacia la parte alta de la banda y los financieros (MEP/CCL) lo acompañaron con brecha corta, señal de intervención en bonos. En paralelo, el Presidentey el Ministerio de Economía ratificaron que no habrá volantazo: ni en lo fiscal, ni en lo monetario, ni en lo cambiario.
En precios, la película sigue siendo distinta a la de 2023. CABA marcó 1,6% en agosto y el REM subió levemente la mediana para el IPC nacional a ~2,1%. La desinflación se sostiene, aunque con más ruido. La pregunta práctica no es si un salto de dólar financiero “rompe todo”, sino cuánto dura y qué tan grande es. Si el movimiento es breve y la banda se defiende, el traslado a precios tiende a quedar acotado a combustibles y logística, sin contagiar a la canasta completa. Ese es el punto fino de esta etapa: la macro no responde a eslóganes ni a titulares, responde a mecanismos, magnitudes y tiempos.
En el frente cambiario, la semana pasada el mayorista y el minorista treparon hacia el techo de la banda (~$1,45k) y MEP/CCL se movieron a la zona $1,44–1,46k, con brecha comprimida. Se vieron ventas del Tesoro en el MULC —inferidas por la caída de sus depósitos en dólares— y manejo de expectativas en futuros. Ahí está la segunda línea de contención: ROFEX mostró subas de +2,5% a +5% con interés abierto récord en los contratos cortos (sep–dic). El mercado compró cobertura tras el shock; el oficial vendió para anclar el crawling. La curva quedó más cara en el muy corto y relativamente plana de fin de año en adelante. Traducido: no hay, por ahora, precio a un salto discreto sostenido, sí a un deslizamiento administrado con mayor volatilidad.
Del lado financiero, los bonos en dólares sintieron el golpe: caídas fuertes en la apertura post-electoral y riesgo país por encima de 1.000/1.100. Es una suba de prima por dudas de gobernabilidad y por timing de reformas, más que por un cambio de régimen macro. En pesos, los Boncer/CER cortos volvieron a ser la defensa natural; CER más largos y tasa fija quedaron mixtos; los floatersmostraron demanda selectiva. En acciones, banca y consumo lideraron las bajas, mientras que energíaretrocedió menos: Vaca Muerta y las obras asociadas (incluido el bypass vial de Añelo) siguen funcionando como ancla real de la balanza y de expectativas de inversión.
La micro de resultados y sector público reforzó esa lectura mixta pero consistente. IRSA mostró tracción real en shoppings y oficinas con ocupación cerca del 96%. Las distribuidoras de gas terminaron su RQT y pasan a indexar mensualmente por fórmula, aunque la presión de costos todavía aprieta márgenes. En el agro, precios internacionales bajos y clima irregular se notan en ingresos y EBITDA. Del lado de inversiones, Holcimanunció US$300 M a 10 años; Adecoagro/ACA ofertaron US$600 M por el 50% de Profertil (con preferencia de YPF); Carrefour amplió su formato Express en Mendoza. En lo tributario, ARBA decidió aplicar Ingresos Brutos sobre billeteras virtuales desde octubre/noviembre, lo que añade fricción para PSP.
El contexto externo sopló a favor, pero sin milagros. Estados Unidos trajo un payroll flojo y desempleo en 4,3%, que el mercado leyó como más probabilidad de recortes de la Fed; el 10Y se movió a 4,07–4,16%. El WTI quedó suave (~US$62) y el oro tocó máximos históricos. Ese combo mejora las condiciones financieras globales, aunque no compensa un shock político doméstico si persiste.
¿Qué cambió respecto del 01-09 y qué no? Cambió la prima política: el mercado testeó el techo de banda y la tolerancia oficial a pérdidas en futuros; aumentó la demanda de cobertura y se castigó equity/hard. No cambió el marco: déficit cero, no emisión y flotación con banda siguen siendo el esqueleto del programa, y la desinflación sigue anclada ahí. La diferencia entre “calma áspera” y “nuevo escalón de nervios” la definirá, otra vez, la coherencia entre discurso y ejecución.
Mirando hacia adelante, el escenario base sigue siendo la defensa de la banda con Tesoro y BCRA (ventas en bonos y futuros), volatilidad alta pero contenida, IPC de agostocerca del 2% y septiembre “ensuciado” por combustibles/logística sin contagio amplio. En ese marco, Boncer/CER cortos mantienen su rol defensivo y los bonos duros podrían rebotar técnicamente si baja el ruido. El escenario optimista requiere señales de coordinación política y un rollover cómodo en la licitación del 10 de septiembre: con eso, el riesgo cede, MEP/CCL se alejan del techo y parte de la caída de ADRs/bonos se recupera. El escenario de estrés aparece si el ruido se traduce en gasto o cambios de reglas; ahí la presión persiste sobre el techo de banda, sube la intervención, se amplifica el castigo en hard/equity y el pass-through de septiembre se agranda, obligando a una medida puntual (tasa o ajustes micro) para re-encarrilar.
Las próximas jornadas no piden adivinadores; piden observación. El dato de inflación nacional confirmará si la línea del 2% se sostiene. La relación MEP/CCL versus el techo y el volumen dirán si baja la fiebre. La curva de ROFEX (sep/oct) mostrará si la defensa ganó credibilidad. La licitación del 10/09 revelará el apetito bancario post-A8306. La caja del Tesoro/BCRA orientará sobre el ritmo de intervención. Y paritarias/tarifasseguirán siendo las válvulas del pass-through. En paralelo, los flujos reales —agro y, sobre todo, energía— seguirán comprando tiempo.
En síntesis: la elección bonaerense encendió la lámpara de riesgo y puso a prueba la arquitectura. Si las anclas se sostienen con hechos —banda, futuros, licitación y tono fiscal—, lo de esta semana quedará como un shake-outpreelectoral. Si el ruido escala y toca gasto o reglas, habrá otra vuelta de volatilidad. El motor energía y el alivio de tasas externas alcanzan para ganar tiempo; la estabilidad, como siempre, depende de no desperdiciarlo.